miércoles, 8 de diciembre de 2010

¡Baila, Michael!
Que los chasquidos de tus dedos, ensordezcan el ruido de los truenos, allá en el cielo...
Baila Michael, que tus pies revelen a cada paso, el hermoso don que Dios te entregó.
Baila, Michael, baila donde las nubes te harán de escenario...
Baila, que los ángeles que te rodean habrán de quedar deslumbrados.
Baila, que ahora tu público son todas las estrellas del firmamento, y su aplauso
será el brillo que te envolverá para siempre.
Baila, para que en nuestros sueños, volvamos a sonreír...
Baila, para calmar tu sed de tu danza, la sed de ti.
Baila... Como sólo tú haz sido capaz.
Deslízate, abre tus brazos, contornea tu cintura...
Describe con tu movimiento, estelas en el cielo de tu arte, de tu genio, de tu talento.
¡Michael, baila te lo ruego! Sigue, nunca dejes de bailar.
Tu baile, tu danza, tu espíritu, tu alma.
Miraremos extasiados, esperando volver a verte....
Baila, Michael... Baila.

Esto es un grito al cielo, en toda regla.

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