Con un beso terminaste nuestra historia y lo nuestro se ha ido con la eternidad.
Sonrío, no quiero que me veas llorar.
La despedida se hace absurda y vacía y aunque quisiera abrasarte por un momento,
cierro la puerta de mi corazón y dejo que te vayas, ya que éste se llena de soledad.
Mi cuerpo no respondía, cerraste la puerta y con ella, apenas tus recuerdos parecen
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