Hemos perdido a una gran persona.Nadie nos vio ayer con las manos unidas, mientras la noche azul caía sobre el mundo.
He visto desde mi ventana la fiesta del poniente en los cerros lejanos.
A veces como una moneda se encendía un pedazo de sol entre mis manos.
Yo te recordaba con el alma apretada de esa tristeza que tu me conoces.
¿Entonces, donde estabas? ¿Entre que gente? ¿Diciendo que palabras?
Cayo el libro que siempre se toma en el crepúsculo, y como un perro herido
rodó a mis pies mi capa.
Siempre, siempre te alejas por las tardes hacia donde el crepúsculo corre borrando estatuas...
No hay comentarios:
Publicar un comentario